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Pérdida inicial en las esquinas de la línea frontal.
Tratamiento orientado a recuperar densidad en las entradas y reconstruir la línea frontal mediante una planificación adaptada al rostro, la edad y la zona donante.

El microinjerto de entradas busca recuperar densidad en la zona frontal mediante la extracción de unidades foliculares de la zona donante y su implantación en las áreas con pérdida de cabello.
El objetivo no es crear una línea frontal artificial ni excesivamente baja, sino diseñar una forma coherente con el rostro, la edad, la densidad disponible y la posible evolución futura de la alopecia.
En Alfa Clinics estudiamos cada caso de forma personalizada para valorar si el injerto está indicado y qué diseño puede ofrecer un resultado natural y equilibrado.
La forma, profundidad y evolución de las entradas puede ser distinta en cada persona. Por eso, el diseño debe adaptarse al patrón de pérdida y a las características faciales.
Pérdida inicial en las esquinas de la línea frontal.
Retroceso más marcado que modifica la forma del frontal.
Asimetrías o zonas con densidad desigual.
Retroceso que afecta también a la zona central del frontal.
La valoración permite diferenciar si se trata de una línea frontal madura, una alopecia progresiva o una pérdida consolidada que puede beneficiarse de un injerto.
La línea frontal tiene un gran impacto en la apariencia del rostro. Un diseño demasiado recto, bajo o denso puede resultar poco natural y envejecer mal con el paso del tiempo.
Por eso, se tienen en cuenta factores como la forma de la cara, la edad, el nacimiento original del cabello, el tipo de pelo y la evolución previsible de la alopecia.
Diseñada para integrarse con el rostro y mantenerse coherente con el paso del tiempo.
La línea debe integrarse con la estructura del rostro.
El diseño debe seguir siendo coherente con el paso del tiempo.
La implantación debe respetar el ángulo natural de crecimiento.
El diseño debe adaptarse a las posibilidades de la zona donante.
Se debe evitar consumir recursos de forma poco conservadora.
El tratamiento se planifica después de estudiar la zona donante, la profundidad de las entradas y el diseño frontal más adecuado.
Se analiza la alopecia, la zona donante y la viabilidad del caso.
Se dibuja una línea frontal adaptada al rostro y a la edad.
Se obtienen unidades foliculares de la zona donante mediante técnica FUE.
Las unidades se distribuyen respetando dirección, ángulo y densidad.
Se revisa la evolución y se acompaña al paciente durante el proceso.
Puede valorarse cuando existe una pérdida de densidad consolidada en la zona frontal, una zona donante adecuada y una planificación realista.
La edad por sí sola no determina si el tratamiento está indicado. Es importante valorar la estabilidad de la caída, el patrón de alopecia y la posible evolución futura.
El pelo trasplantado procede de una zona más resistente a la alopecia, pero el cabello nativo que rodea las entradas puede seguir debilitándose con el paso del tiempo.
Por eso, un buen diseño no debe centrarse únicamente en rellenar el espacio visible. También debe tener en cuenta cómo puede evolucionar el frontal y qué tratamientos de mantenimiento pueden ser recomendables.
Se redistribuye desde la zona donante hacia las entradas.
Puede seguir evolucionando si está afectado por alopecia.
Según el caso, pueden valorarse revisiones, PRP, mesoterapia, cuidados capilares u otros tratamientos complementarios.
El resultado no es inmediato. Durante las primeras semanas puede producirse una caída temporal del pelo implantado y el nuevo crecimiento aparece de forma progresiva.
Recuperación inicial, costras y cuidados específicos.
Puede aparecer caída temporal del pelo implantado.
Empiezan a observarse los primeros signos de crecimiento.
La densidad y el grosor comienzan a apreciarse con más claridad.
Puede realizarse una valoración más completa del resultado.
La evolución puede variar según el paciente y la zona tratada.
Cada caso parte de una línea frontal, una zona donante y un patrón de alopecia diferentes. Los resultados deben valorarse de forma individual.
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Información clara sobre el microinjerto de entradas, el diseño de la línea frontal y la evolución del resultado.
Es un injerto capilar centrado en recuperar densidad en las entradas y reconstruir la línea frontal utilizando unidades foliculares de la zona donante.
Depende de la profundidad de las entradas, la zona donante, la densidad disponible y el diseño planteado. El objetivo debe ser conseguir un resultado natural, no cubrir cualquier superficie sin planificación.
Se tienen en cuenta la forma del rostro, la edad, el tipo de cabello, la dirección de crecimiento y la evolución futura de la alopecia.
La técnica FUE realiza extracciones individuales en la zona donante. Pueden quedar pequeñas marcas puntiformes, normalmente poco visibles cuando la extracción se planifica correctamente.
Dependerá de la técnica, la extensión del caso y la planificación. Durante la valoración se explica qué opción puede ser más adecuada.
Los primeros signos de crecimiento pueden aparecer a partir de los meses 3 o 4. La mejora suele ser más visible entre los meses 6 y 9, y el resultado se valora de forma más completa alrededor del año.
Durante las primeras semanas puede producirse una caída temporal del pelo implantado. Después, los folículos pueden comenzar un nuevo ciclo de crecimiento. El pelo nativo sí puede seguir evolucionando.
Es necesario valorar el tipo y la evolución de la caída. En algunos casos conviene estabilizar o estudiar primero la alopecia antes de realizar el injerto.
El precio depende de la extensión, la planificación y las necesidades del caso. La valoración permite estudiar la zona donante y explicar el tratamiento recomendado.
La naturalidad depende especialmente del diseño de la línea frontal, el ángulo de implantación, la distribución y la adaptación al rostro.
Pide una valoración personalizada y estudiaremos tu línea frontal, la zona donante y la evolución de tu alopecia.